Diseño

El diseño de Esfera: la obra de Zaha Hadid en Monterrey

El anillo residencial de Esfera fue la primera obra de vivienda de Zaha Hadid Architects en América Latina. Qué significa eso y cómo se traduce en lo que se camina.

Esfera Monterrey · Guía
El diseño de Esfera: la obra de Zaha Hadid en Monterrey
Render · Zaha Hadid Architects

Esfera no se entiende sin su arquitectura. El anillo de departamentos que rodea al parque fue diseñado por Zaha Hadid Architects, el despacho ganador del Premio Pritzker, y fue su primera obra residencial en América Latina. Que un proyecto de vivienda en el sur de Monterrey llevara esa firma no es un dato menor: marcó el tono de todo el desarrollo y lo colocó en un mapa que rara vez incluye al norte de México.

Quién fue Zaha Hadid

Zaha Hadid (1950–2016) fue una arquitecta de origen iraquí afincada en Londres, la primera mujer en recibir el Premio Pritzker —el equivalente al Nobel de la arquitectura— en 2004. Su obra se reconoce por las formas fluidas y continuas, que parecen en movimiento, y por una ambición que la llevó a proyectos en todo el mundo. El despacho que fundó siguió activo tras su muerte, y es el autor del proyecto de Esfera, concebido cuando ella aún dirigía la firma.

Render · El plan maestro completo, con el parque al centro
Render · El plan maestro completo, con el parque al centro

Doce torres, un solo gesto

En lugar de tratar las torres como bloques sueltos, el proyecto las funde en un solo volumen continuo que abraza el perímetro y se curva alrededor del parque central. Son cerca de 981 departamentos resueltos como un cuerpo único, con la fluidez que caracteriza al estudio: el conjunto no se lee como un grupo de edificios, sino como una sola pieza ondulante. El despacho local BUDIC participó como arquitecto ejecutor, el papel de quien aterriza un diseño internacional en su contexto real, con sus normas, materiales y clima.

Una fachada que viene de aquí

La piel del edificio es una celosía de geometrías entrelazadas que toma motivos prehispánicos, coloniales y mexicanos contemporáneos. No es decoración importada: a lo largo del día, esa retícula proyecta un juego cambiante de luz y sombra sobre el edificio, de modo que la fachada se ve distinta a cada hora. Es, además, una respuesta climática —la celosía filtra el sol fuerte del norte— disfrazada de ornamento. Forma y función dicen lo mismo.

Render · Interior de un departamento, abierto a la montaña
Render · Interior de un departamento, abierto a la montaña

Del edificio a la calle

Lo interesante es que esa misma lógica baja hasta el suelo. La calle comercial al aire libre se diseñó con estudios de clima para hacer circular el aire y dar sombra, en vez de encerrarse en un cubo refrigerado. Por eso Esfera respira con la montaña en lugar de darle la espalda: la decisión estética y la climática son la misma. Caminar la plaza es, en cierto modo, experimentar esa idea sin necesidad de saber quién la firmó —uno simplemente nota que se está a gusto afuera.

Render · Un lobby, con la geometría fluida del estudio
Render · Un lobby, con la geometría fluida del estudio

La visión detrás del proyecto

La arquitectura sirve a una idea de desarrollo. Esfera fue concebida por Organización Ramírez —la empresa detrás de Cinépolis— a través de su brazo inmobiliario, Citelis, como un life center: un lugar donde el departamento, la tienda, el restaurante y el parque comparten una misma dirección. El plan maestro abarca unas 19 hectáreas, con cerca de 30,000 m² de parque en el corazón. La firma de Zaha Hadid no fue un capricho, sino la manera de darle a esa idea una forma memorable.

El contexto: Carretera Nacional y la Sierra

El lugar importa tanto como el edificio. Esfera está sobre la Carretera Nacional, en la zona de La Rioja y Valle Alto, el corredor de mayor crecimiento del sur de Monterrey, al pie de la Sierra Madre Oriental. Esa montaña no es un telón pasivo: el proyecto la enmarca desde el parque, desde las terrazas y desde los departamentos, y buena parte de su carácter viene de esa conversación constante con el paisaje.

Una arquitectura que responde al desierto

Monterrey no es una ciudad fácil para construir. El sol es intenso, los veranos largos y la montaña impone su escala. La respuesta del proyecto no fue pelear contra ese entorno con muros y aire acondicionado, sino trabajar con él: celosías que filtran la luz, volúmenes que generan sombra, una calle abierta diseñada para que el aire circule. Es una arquitectura que parte del clima en lugar de ignorarlo, y por eso se siente coherente con su lugar y no trasplantada de otra latitud.

El parque como corazón del plan

La decisión más reveladora del diseño es geométrica: poner un parque en el centro y envolverlo con la vivienda, en lugar de dejar las áreas verdes como sobras en las orillas. Eso convierte al verde en el corazón del proyecto y no en su relleno, y explica por qué el parque se siente tan integrado a todo lo demás. Las torres miran hacia adentro, al jardín; el comercio se asoma a la misma calle; y el resultado es un conjunto que gira en torno al espacio público, una idea más cercana a la de un barrio que a la de un centro comercial.

El peso de una firma Pritzker

Conviene dimensionar lo inusual que es esto. El Premio Pritzker corona, cada año, a lo más alto de la arquitectura mundial, y la obra de sus laureados suele concentrarse en grandes capitales y proyectos culturales —museos, óperas, aeropuertos—. Que un despacho de ese calibre firmara un complejo residencial en el sur de Monterrey colocó a la ciudad en una conversación de la que rara vez forma parte. No es solo prestigio: una firma así obliga a elevar el nivel de todo lo que la rodea, del paisajismo a los acabados de la plaza.

Qué buscar cuando lo visites

La mejor manera de leer la arquitectura es caminarla con atención. Fíjate en cómo la fachada de celosía cambia con la hora del día, cómo la sombra se mueve sobre el edificio conforme avanza el sol. Observa que las torres no se interrumpen en bloques, sino que fluyen como una sola cinta alrededor del parque. Y nota lo más sutil: que estás cómodo al aire libre en una ciudad calurosa, prueba de que las decisiones climáticas funcionan. El espejo de agua frente a la Sierra es el punto donde todo —edificio, parque y montaña— se ve a la vez.

Lo que significa para Monterrey

Más allá del edificio, Esfera propone una idea de ciudad. En una zona dominada por desarrollos cerrados y centros comerciales herméticos, apostó por un espacio que mezcla vivienda, comercio y un parque público abierto, todo al aire libre y conversando con el paisaje. Que la apuesta viniera firmada por Zaha Hadid Architects le dio visibilidad, pero su verdadero valor está en el precedente: demostrar que en el norte de México se puede construir denso, abierto y de calidad sin darle la espalda al clima ni a la montaña.

Un hito para el sur de la ciudad

Para el sur de Monterrey, Esfera fue más que una plaza nueva: fue una declaración de intenciones. Marcó el estándar de lo que un desarrollo de la zona podía aspirar a ser —denso pero abierto, comercial pero con vida pública, ambicioso en su arquitectura sin renunciar a lo cotidiano—. Otros proyectos de la región miran ahora hacia ese listón. Que el referente lleve la firma de Zaha Hadid Architects no hace sino reforzar el punto: la calidad del diseño no está reñida con un centro al que se va por el súper y el cine.

Del render a la realidad

Las imágenes de competencia muestran la ambición del proyecto; lo construido muestra su resultado. Hoy Esfera está abierta y en uso —la plaza, el parque, el deporte— y es ahí donde la arquitectura deja de ser una idea y se vuelve experiencia cotidiana. Para ver el conjunto, con renders del proyecto y fotografías de cómo luce hoy, está la página de Esfera City Center.